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May 24

LAS DUDAS MÁS COMUNES SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO

LAS DUDAS MÁS COMUNES SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO

Lo que Debes Conocer del Calentamiento Global

Por Ing. Gilberto Montaño

 

¿Sabes lo que es el cambio climático y cuáles son sus implicaciones?

En este breve folleto te explicamos, de forma sencilla y concreta,  las principales dudas al respecto de éste  importante tema que ha sido catalogado como el principal problema global al que se ha enfrentado la humanidad.

 

Marco de referencia

Dado que vamos a mencionar continuamente algunos términos, primeramente vamos a definir de forma básica los protagonistas del tema para facilitar la comprensión del contenido.

¿Qué significa Cambio Climático?

En su definición más general, son las modificaciones de la temperatura que se han manifestado a lo largo de la historia geológica del planeta, tanto por causas naturales como antropogénicas (causadas por el hombre).

¿Qué significa Calentamiento Global?

El término Calentamiento Global se refiere al aumento gradual de las temperaturas promedio de la atmósfera y océanos de la Tierra que se ha detectado en la actualidad, además de su continuo aumento que se proyecta a futuro.

¿Qué significa Efecto Invernadero?

Efecto Invernadero es el incremento de la temperatura de la atmósfera que se produce como resultado de la concentración de gases, principalmente dióxido de carbono, lo que genera un aumento en la temperatura global del planeta.

¿Qué es lo que está provocando que el clima del planeta cambie?

La razón por la que nuestro clima está cambiando es muy sencilla: los gases de efecto invernadero están causando que nuestro planeta se caliente. Cuanto más de estos gases hay en la atmósfera, más energía del sol se queda atrapada como calor – lo que significa que las cosas se ponen cada vez más y más caliente. El problema de estas variaciones es que incluso un pequeño incremento en la temperatura media global  provoca cambios importantes y peligrosos en el clima de nuestro planeta. El factor más importante en éste incremento de la temperatura global es el dióxido de carbono (CO2). Esto se debe a que, desde el siglo pasado, la quema de combustibles fósiles para la electricidad, la industria y el transporte ha liberado grandes cantidades de dicho gas a la atmósfera. Este carbono en la atmosfera  permaneció bajo tierra durante millones de años en forma de carbón, petróleo y gas natural. Una vez se extrae y se quema entra en la atmósfera y puede permanecer allí, atrapando el calor, por más de 200 años.

La combustión o quema de combustibles fósiles no es el  único factor que contribuye al aumento de los niveles de dióxido de carbono. Como sabemos, los árboles juegan un papel muy importante en la regulación del CO2, absorbiendo y almacenando el carbono como parte de sus procesos naturales. Por lo tanto la deforestación – la tala de árboles a gran escala para uso de combustible, usos de tierra diferentes, u otros fines – produce un cortocircuito en este crítico proceso y provoca que haya más gases de efecto invernadero en la atmósfera por la quema de esos árboles y  también porque hay menos árboles que absorben el exceso de carbono ya que fueron talados. El resultado: temperaturas cada vez más cálidas que afectan a todos los sistemas naturales.

Es una realidad que la Tierra ha experimentado a través de su historia geológica eventos de calentamiento y enfriamiento, pero los expertos consideran que la actual tendencia al calentamiento está “avanzando a una tasa que no tiene precedentes en los últimos 1.300 años”. Comparativamente, Los científicos del clima han estimado que el planeta le toma alrededor de 5.000 años para recuperarse,  calentándose entre 4-7 grados Celsius, después de que una era de hielo ha terminado. Esto indica que el aumento de 0,8 grados centígrados en la temperatura media de la superficie de la Tierra a través del siglo XX sea un valor extremadamente alto para los ciclos naturales de calentamiento o enfriamiento del planeta. De hecho, es aproximadamente ocho veces más rápido que una recuperación típica después de la era del hielo. Y es un ciclo que continúa acelerando rápidamente.

Si las emisiones siguen aumentando sin control, como hasta ahora, los riesgos a largo plazo son muy graves. Nuestras vidas están conectadas con el clima en formas que casi todos  nosotros damos por hecho. El clima relativamente estable que hemos disfrutado desde la última era glacial ha servido de base para el desarrollo de la civilización humana. Solo pensemos por ejemplo: las granjas y huertos que nos alimentan dependen de estaciones de cultivo confiables y temperaturas predecibles para producir cultivos específicos en regiones específicas. Hemos construido casas y ciudades para estar muy cerca de los océanos, no sobre de ellos, como podrían estar con el nivel del mar en aumento. No es lo mismo desarrollar un negocio en un clima donde ocurren devastaciones por huracán cada 100 años, a desarrollarlo en un clima que ocurre cada 2 años. En la naturaleza esta alta velocidad de calentamiento, entre otras cosas limita la adaptación que puedan tener las especies de animales y plantas.

En fin, la lista continúa.

 

¿Por qué nos preocupamos tanto esto si ya ha habido cambios globales de temperatura en  el pasado?

Efectivamente, tal como lo mencionamos anteriormente, el clima del planeta ha cambiado constantemente a lo largo de su historia geológica. Tan solo en los últimos 800 mil años han sucedido 10 eras de hielo.  La diferencia es que estos cambios se dan en períodos muy largos de tiempo.                                                                                          La temperatura promedio global del planeta actual ha experimentado  un constante incremento  a un ritmo que no tiene precedentes en la historia geológica reciente.

Mientras que  el pasado los grandes cambios climáticos ocurrieron en períodos de tiempo de millones o miles de años, en los últimos 150 años, precisamente a partir de la Revolución Industrial,  se han manifestado un aumento global de la temperatura en tan solo décadas.

 

¿Cómo puede haber calentamiento global si seguimos experimentando frentes fríos y heladas?

Es fácil confundir los acontecimientos actuales del estado del tiempo con las tendencias climáticas a futuro. Para tenerlo claro debemos de entender la diferencia entre el estado del tiempo y el clima.

El estado del tiempo se mide en periodos de tiempo muy cortos: días, semanas o hasta meses; mientras que el clima es el comportamiento del tiempo en periodos de tiempo largos: años o décadas.

Las variaciones de la temperatura en periodos de tiempo corto hacen que sea difícil percibir los cambios lentos en el clima; y aunque en periodos largos de tiempo pueda haber heladas y frentes fríos, esto no significa que no se incremente la temperatura a largo plazo.

Para apreciar las tendencias del clima se debe revisar la forma en que el clima está cambiando en un lapso de tiempo mucho más largo y no solamente en el tiempo de hoy, la próxima semana o mes.

Las heladas y frentes fríos ocurrirán con menos frecuencia conforme el planeta se calienta, pero esto no significa que van a desaparecer por completo a medida que sigue aumentando el calentamiento global.

 

¿Qué de malo tiene el aumento de un par de grados más, si en el transcurso de un día la temperatura varía en más de 15 grados?

En cualquier ciudad del mundo puede amanecer nublado y frio, y en un par de horas, al salir el sol a plenitud, calienta la ciudad, y para medio día puede estar haciendo ya calor. Un rato después pueden aparecer nubes y caer una fuerte lluvia, refrescando de nuevo el ambiente y para la tarde puede haber de nuevo un intenso frio. Pero todos esos cambios en el estado del tiempo se mantienen dentro del promedio de las ciudades.

Nuevamente  vamos a enfatizar la diferencia entre el clima y el tiempo. Ya dijimos que el tiempo se refiere al estado o condiciones atmosféricas en un momento dado, cambia día a día

y su predicción se hace de manera continua, para poder determinar cualquier cambio repentino.

Dependiendo del lugar, los cambios del estado del tiempo pueden darse de hora en hora o de día en día, y esta variación puede ser de muchos grados de temperatura.                                                                                                    Los componentes del tiempo son: el sol, la lluvia, la nubosidad, los vientos, el granizo, la nieve, las heladas, las inundaciones, las tormentas eléctricas, los frentes fríos, las olas de calor,  etc. Los meteorólogos son los profesionales  que se encargan de predecir el estado del tiempo tomando en cuenta estos componentes y generalmente lo hacen cuando mucho a una semana  ya que más allá de eso, la  incertidumbre es muy alta y el pronóstico tiende a fallar.

Por otro lado, el clima se define como el promedio del estado del tiempo en períodos de muchos años, al menos 20 o 30. A lo largo de estos períodos se pueden verificar las tendencias en el cambio del clima. Y ya que esto ocurre lentamente, sin duda un cambio de un grado centígrado en un promedio de muchos años puede hacer una gran diferencia en los sistemas naturales. Piénselo de esta manera: ¿Cuál es la diferencia entre 0 y 1 grado centígrado? Bueno eso es la diferencia entre tener hielo o agua.

Actualmente el planeta ya ha incrementado su temperatura global sobre  0.8 grados centígrados, en referencia a la temperatura previa a 1880. Esto puede no sonar como mucho, pero aun con este “ligero incremento” ya estamos empezando a ver lo que un mundo más cálido nos tiene reservado: tormentas intensas, sequías severas, olas de calor  cada vez más frecuentes, algunas especies de animales tienden a desaparecer, están empezando a haber personas conocidas como “desplazados climáticos”. ¡Y todo esto es solo con menos de 1 grado!

Ahora considere lo que podría pasar si no hacemos nada para limitar las emisiones que causan el calentamiento global y llegamos a calentar el planeta arriba de 4 grados. La tendencia actual pudiera llegar a calentar el planeta de 3 a 5 grados centígrados para finales del siglo.

 

Hay algunas voces que dicen que no es verdad ¿ES real el cambio climático?

En pocas palabras: Sí. Es real.

Los científicos han sido muy claros sobre la correlación que hay entre la contaminación por carbono producida por el ser humano y el cambio climático. Quienes niegan, los  negacionistas del cambio  climático, quisieran que creyéramos que esto no es cierto. Muchos de los ataques a la ciencia del clima han venido de parte de los intereses de los combustibles fósiles y sus aliados con motivos financieros para bloquear la energía limpia y otras soluciones climáticas que afectan sus intereses. Ellos no pueden aceptar públicamente que quieren proteger su negocio, así que en lugar de eso tratan de desestimar y socavar la creencia en la ciencia detrás de nuestra comprensión de la crisis climática.

También existe otra parte más pequeña del movimiento de quienes niegan el cambio climático. Estos  creen que los científicos y los gobiernos están involucrados en un infame teatro mundial, y algunos argumentan que no es posible que el humano pueda afectar la creación de Dios. No importa la evidencia delante de sus ojos que demuestra lo contrario, y no toman en cuenta el libre albedrío que Dios concede y reconocen que hemos elegido mal. Simplemente no aceptan que el mundo se está calentando debido a la actividad humana, estiman que no existe consenso científico. Y por eso es falso.

Aquí vale la pena aclarar tal punto. La frase “consenso científico” se refiere al juicio colectivo de una comunidad científica, y si bien implica un acuerdo, no requiere unanimidad; es de ahí de donde se basan para alimentar su negación.

Más del 97 por ciento de la comunidad científica del clima está de acuerdo en que el cambio climático es real y que está siendo causado por nuestro uso de combustibles fósiles. Eso es más o menos el mismo porcentaje de científicos de la medicina que confirman que fumar cigarrillos causa cáncer de pulmón en las personas. Y al igual que la industria del tabaco que  trató de confundir al público sobre el vínculo entre el tabaquismo y el cáncer, los grandes contaminadores como las compañías de petróleo y carbón han pasado décadas llevando a cabo campañas bien financiadas para engañar al público sobre lo que realmente le está sucediendo al planeta.

 

¿Cómo sabemos que los científicos tienen razón?

Sabemos que la Tierra está cada vez más caliente gracias a la información obtenida de  satélites y otras series de mediciones. Los científicos han llegado a la conclusión de que, a estas fechas,  el planeta se ha calentado cerca de 1 grado centígrados desde 1880 cuando dio inicio la Revolución Industrial, y que 15 de los 16 años más calurosos registrados han ocurrido en el siglo XXI. Todo esto  sucede en una etapa actual de disminución de las emisiones del sol, de acuerdo con la NASA, lo que significa que no estamos recibiendo más calor de la energía del sol para justificar este incremento de calor. Estamos atrapando más de esa  energía gracias a los mayores niveles de gases de efecto invernadero que estamos generando.

Si bien es cierto que nuestra comprensión de lo que significa el cambio climático no es total y  va en aumento cada año, también es cierto que actualmente tenemos una imagen muy acertada de lo que esto significa.

Mediante mediciones de las temperaturas del aire y el océano durante décadas, los científicos han observado cómo el aumento de las temperaturas promedio del aire han elevado la temperaturas promedio del océano (de los primeros 700 m de profundidad) subiendo 0.16 grados Centígrados desde 1969.

Las consecuencias de que los océanos hayan absorbido tanto calor tiene repercusiones en varios sentidos. En primer lugar, océanos más cálidos significan menos hielo marino;

particularmente en el Ártico la extensión y grosor del hielo marino ha disminuido drásticamente durante las últimas décadas. En tierra, las cosas no son mejores: las capas de hielo de Groenlandia y la Antártica han disminuido  en gran medida. Solamente en la última década, 2 billones de toneladas de la capa de hielo de Groenlandia se vertieron como agua dulce  en el Océano Atlántico. Este derretimiento de hielo -incluyendo los glaciares de todo el mundo, los cuales están retrocediendo a un ritmo alarmante (lo cual significa también problema para países cuya fuente de agua dulce proviene de glaciares) – ha acelerado el incremento del nivel del mar, lo que no es una buena noticia para la mitad de la población mundial que vive a menos de 60 km de las costas.

Menos visibles que los derretimientos de los glaciares y el aumento de los mares, pero igual de grave es el hecho de que los niveles más altos de dióxido de carbono en la atmósfera aumentan la acides de los océanos. Los científicos han medido que las aguas superficiales de los océanos son  un 30 por ciento más ácidas desde el siglo XIX, debido a que los océanos han absorbido mayores niveles de dióxido de carbono y lo convierten en ácido carbónico. Ésta mayor acidez provoca que organismos como los moluscos puedan construir  caparazones saludables y causa también que los arrecifes de coral se blanqueen y mueran, con efectos en toda la cadena alimenticia.

Y eso son solo los océanos. Los científicos también han identificado que un aumento de temperatura y de gases de efecto invernadero causa efectos muy severos en el clima: tormentas intensas y peligrosas cada vez más frecuentes, huracanes más severos, sequias más prolongadas, peligro creciente de incendios forestales, olas de calor más intensas y  modificaciones en los patrones de lluvias y del ciclo global. Y eso es sólo para empezar.

Es importante subrayar que dentro de la comunidad científica hay un consenso, mayor al 97%, de que el calentamiento global que sufre el planeta  actualmente es causado por la actividad humana. Casi el 100% de los autores que publicaron estudios e investigaciones  científicas y fueron revisados por expertos sobre el cambio climático entre 2013-2014 están de acuerdo con esa declaración. A su vez esta declaración es avalada por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), la cual es el ente promovido por la ONU que desde 1988 examina y evalúa la bibliografía científica, técnica y socioeconómica que se produce en el mundo sobre cambio climático. A través del IPCC se generan los informes que evidencian, científicamente, los cambios que han ocurrido en los últimos años.

 

¿Qué tan seguros están  los científicos?

En pocas palabras, muy seguros. Más del 97% de los científicos del clima, de todo el mundo, coinciden en que la crisis climática causada por el hombre es una realidad. Prácticamente todas las academias nacionales de ciencia en la Tierra están de acuerdo. Las principales instituciones científicas, y del medio ambiente del mundo, las organizaciones ecologistas, y organismos como la NASA, NOA y la Sociedad Meteorológica Americana concluyeron que “Las observaciones en todo el mundo revelan que el cambio climático está ocurriendo y la investigación científica rigurosa demuestra que los gases de efecto invernadero emitidos por las actividades humanas son el principal causante de ello”.

 

¿Nos enfrentamos a una crisis climática?

Vamos a empezar por definir ¿Qué queremos decir con “crisis climática”?

Cuando hablamos de la crisis climática, estamos hablando de los cambios en el largo plazo que los científicos han observado en la temperatura, las precipitaciones y los patrones de viento,  debido a los mayores niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Dicho de otra manera, estamos hablando de cómo las temperaturas promedio alrededor del mundo siguen aumentando. Estamos hablando de cómo las tormentas intensas y las inundaciones son cada vez más frecuentes y devastadoras en algunas partes del mundo. Estamos hablando de cómo las sequías en algunas regiones parecen extenderse por más tiempo que nunca. Estamos hablando de glaciares que se derriten a un ritmo récord y el nivel del mar sube y devora costas. Estamos hablando de los efectos sobre la salud y la migración humana debido a estos impactos. Y así sucesivamente. Si bien los síntomas varían ampliamente, la causa raíz es la misma: niveles crecientes de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Y estos vienen principalmente de los seres humanos al quemar combustibles fósiles. El dióxido de carbono es el principal culpable, pero no es el único. Otros gases generados por la actividad humana  como el metano, gases clorados, óxido nitroso,  también juegan un peligroso papel en la desestabilización de los sistemas naturales que regulan nuestras estaciones y clima dando como resultado un clima más desequilibrado.

Si todo esto suena como si fuera una gran cosa, eso es porque eso es. De hecho, podemos esperar ver nuestro mundo transformado durante nuestra vida y si no hacemos nada  esa transformación va a ser muy profunda.

Es muy importante considerar que, inclusive si dejáramos de emitir por completo contaminación por carbono el día de hoy, las temperaturas globales promedio continuarán en su trayectoria ascendente por algún tiempo. La contaminación por carbono que ha causado la crisis climática se mantiene en la atmósfera durante cientos de años, por lo que es difícil detener el avance de la crisis climática.

La buena noticia es que no estamos condenados, aún. Nosotros escogemos el futuro que deseamos, y eso es lo que crearemos. Y podemos optar por limitar el aumento de las temperaturas por debajo de los 2 grados centígrados que es la temperatura máxima que opinan los científicos que podemos tolerar y adaptarnos,  evitando lo peor de la crisis climática y protegiendo nuestro planeta. Otra buena noticia es que sabemos cómo lograr esto y que existe la tecnología para empezar ya mismo. Si las emisiones de los combustibles fósiles son el principal motor del cambio climático (y lo son), entonces la mejor manera de reducir las emisiones es comenzar a quemar menos de esas energías y, en última instancia, detener  por completo su uso. Esto significa un cambio global hacia tecnologías de energías limpias y renovables como la solar y la eólica. Y debido a que estas tecnologías son cada vez más asequibles y accesibles, cada vez es más  factible hacer esa transición. Y lo mejor es que podemos hacer este cambio mientras impulsamos un crecimiento económico global sin precedente, saludable y sustentable en todo el mundo.

De seguro, va a tomar algo de tiempo lograrlo y se va a precisar de la ayuda de gente como usted para mantener la presión sobre los líderes mundiales y seguir avanzando.

Y esto es posible, ya  vimos en 2015, como millones de personas alrededor del mundo se manifestaron para hacer realidad el primer acuerdo climático universal. Cuando está en juego el futuro del planeta, nada es imposible.

 

Aunque dejáramos de utilizar combustibles fósiles para generar nuestra energía y utilizáramos energía 100% limpia ya mismo, el mundo aún mantendría el calentamiento. ¿No es ya demasiado tarde para hacer algo?

Efectivamente, aunque dejemos de emitir totalmente Gases de Efecto Invernadero (GEI) seguiremos experimentando el calentamiento global por un tiempo considerable. Esto es porque la contaminación que ya generamos a lo largo del tiempo se mantendrá en la atmósfera por cientos de años. Ya iniciado el proceso de contaminación atmosférica, no se puede detener sus efectos inmediatamente.

Pero no podemos dejar de hacer algo al respecto, considere el ejemplo de una persona que tiene una gran deuda económica, es ilógico pensar que va a seguir gastando e incrementando su deuda, algo debe de hacer para solucionar su problema: dejar de gastar y pagar.

Lo mismo pasa con el cambio climático. Si empezamos a actuar ya y cambiamos las energías fósiles por energías renovables, existe la posibilidad limitar el aumento a 2 grados centígrados, reduciendo los efectos negativos a largo plazo. Al contrario, si no hacemos nada y seguimos contaminando de la misma forma corremos el riesgo de alcanzar hasta 6 grados en el próximo siglo.

Actualmente ya sentimos los efectos del cambio climático y si no empezamos a actuar ahora, las futuras generaciones serán los más vulnerables a sufrir los efectos de un calentamiento global aún mayor. El problema estará fuera de control.

 

¿Qué efectos puede tener en la economía limitar las emisiones de carbono y hacemos la transición a las energías limpias?

Si bien es cierto que desarrollo económico hasta el día de hoy se ha sustentado en el consumo de energía a partir del carbón, gas y petróleo, la transición al uso de energía renovable puede catapultar el desarrollo económico en todo el mundo.

Cuando la demanda de los combustibles fósiles disminuya, habrá demanda de tecnología de energía limpia, fomentando y creando nuevos empleos y oportunidades de negocios para emprendedores e inversionistas. Será un sector de un rápido crecimiento.

Se debe de considerar también las grandes pérdidas económicas que se generarán por el impacto de desastres naturales provocados por el uso de las energías fósiles. Utilizar energía renovable representara un gran ahorro al evitar o disminuir esos impactos.

Estudios realizados por destacados  economistas indican que las pérdidas económicas derivadas de los impactos de un clima más extremo serán mucho mayores que los ahorros que se pudieran tener en el corto plazo por seguir usando energías baratas derivadas de los combustibles fósiles

Existen otros estudios que indican que una descarbonización de los sistemas eléctrico

ahorraría billones de dólares durante las próximas dos décadas, simplemente por evitar los altos costos de operación y mantenimiento de las plantas obsoletas que generan electricidad mediante combustibles fósiles. Los costos de operación y mantenimiento de tecnologías

generadoras de energía eléctrica sustentables como la solar y la eólica son menores y podría compensarse con estos ahorros los costos de financiamiento de la energía renovable.

El reciente acuerdo internacional, el Acuerdo de París, prevé que el proceso de descarbonización esté ligado a que las nuevas tecnologías permitan la generación de ingresos y desarrollo económico sostenible.

 

¿Por qué debería importarnos los efectos del cambio climático?

Durante toda la lectura hemos venido mencionando algunos de los efectos que está causando esta problemática, pero tal situación debería de importarnos y preocuparnos por el simple hecho de que el aumento de la temperatura global desequilibra los sistemas naturales, y nuestra especie forma parte de esos sistemas naturales.

En todo el mundo, ya estamos empezando a ver lo que nos depara un futuro más cálido, y no es nada prometedor.

Las tormentas intensas, las sequías inclementes, los huracanes tropicales de gran alcance, y las olas de calor extremas son cada vez más frecuentes y severas. El aumento de los mares está inundando las zonas costeras y, literalmente, tragando islas enteras. Algunas poblaciones de animales han comenzado a morir, y se prevé que estamos ante la sexta extinción masiva de especies.

La crisis climática también tiene efectos reales y peligrosos sobre la salud pública. Esto es especialmente cierto para los más vulnerables entre nosotros – los niños, los ancianos y los pobres – que corren el mayor riesgo de sufrir estrés por calor, contaminación del aire y fenómenos meteorológicos extremos. Y a menos que actuemos, podríamos ver estos impactos aún más pronunciados en un futuro muy cercano.

Los niveles mundiales del mar han aumentado alrededor de 20 centímetros desde 1880, pero se estima que  subirá otros 0.30 a 1.5 metros para el 2100. Considere la amenaza que esto plantea a casi la mitad de la población mundial que actualmente vive a menos de 60 kilómetros del mar. Se pronostica que conforme aumente la temperatura global del planeta los

fenómenos climáticos extremos serán aún más graves y / o más frecuentes. Se estima que el Océano Ártico se quedará sin hielo durante los veranos antes  del 2050.

Volviendo al aumento de las temperaturas, si seguimos quemando combustibles fósiles sin hacer ningún esfuerzo real para reducir las emisiones, podríamos ver las temperaturas superficiales en la Tierra llegar a más de 4 grados Celsius a finales de este siglo. En pocas palabras, esto transformaría el planeta de tal forma que no tendría capacidad de sostener el desarrollo de una población humana grande y prospera. Estaríamos entrando a un terreno desconocido. Estas son solo algunas de las razones prácticas que por las que nos debe de importar el cambio climático.

También  están las razones morales que debemos considerar.

¿Queremos quedar marcada como la generación que dejó nuestra hermosa casa perder porque tuvimos miedo, desinterés, inconveniencia, apatía o simplemente no quisimos actuar? ¿Queremos condenar a nuestros hijos, a nuestros nietos y a todos los que vienen después, incluyendo toda forma de vida con quien compartimos el planeta  a vivir en un mundo devastado por la crisis climática cuando las soluciones estuvieron en nuestras manos? ¿O queremos ser la generación que descubrió el coraje para actuar y se levantó para resolver el mayor desafío que la humanidad ha enfrentado? Es nuestra elección y es nuestra conciencia.

 

¿Qué podemos hacer?

La pregunta debiera ser es ¿Que debemos hacer? La crisis climática ya está ocurriendo.

El calentamiento global no es como el desastre natural al que estamos acostumbrado (terremoto, huracán, etc.) que te das cuenta casi de inmediato de sus efectos. A diferencia sus efectos son muy lentos, a veces imperceptibles. En ocasiones se aprecia de un año a otro, con temperatura poco más cálida, un poco más de aumento en el nivel del mar, menos hielo en los polos, etcétera; pero de repente puede ser ya demasiado tarde para hacer algo. Su efecto es similar a la diabetes o la presión arterial que padecen algunas personas, no se dieron cuenta o

no quisieron poner atención al problema a tiempo y cuando reaccionan no queda tiempo para hacer algo al respecto. Pudiera considerarse  también como un “enemigo silencioso”.

Hasta qué punto el clima se va a calentar en el futuro depende de nosotros.

Es muy importante recordar que, aun si dejáramos de utilizar energías fósiles el día de hoy,  las temperaturas globales promedio continuarán ascendiendo por algún tiempo. El carbono que ya hemos liberado se mantiene afectando a la atmosfera por cientos de años, por lo que los efectos de eliminar el uso de estos energéticos no serán a corto plazo. Es por eso que las acciones que tomemos deben de ser inmediatas.

Todo esto también nos recuerda que junto con la reducción de emisiones contaminantes (mitigación), tenemos que hacer actividades urgentes de adaptación a un clima más extremo. Esto implica principalmente aprender a manejar localmente los extremos climáticos y condiciones variables  que se estarán presentando todos los años.

Alcanzar las emisiones netas de carbono cero en la segunda mitad de este siglo es esencial para la salud a largo plazo del planeta. Si actuamos ahora a la transición a tecnologías de energía limpia como la solar y el viento, podemos limitar el calentamiento global  por debajo de 2 grados centígrados, y esto significaría también que, debido a esa transición  al mismo tiempo crearíamos muchos nuevos empleos en todo el mundo en campos tan diversos como la construcción, el transporte, la fabricación de bienes, Investigación y desarrollo, operaciones, ingeniería y mucho más.

Lo que podemos hacer nosotros, además de tomar algunas medidas para reducir nuestra propia huella de carbono, es apoyar a las empresas que están adoptando la energía limpia en sus procesos; podemos trabajar juntos para apoyar a los líderes de todos los niveles y áreas que  prioricen la creación de soluciones climáticas.

 

En la práctica, ¿Qué podemos hacer para disminuir los efectos del cambio climático y encaminarnos a la vez a un desarrollo más sostenible y saludable?

La lista de lo que podemos hacer es muy larga, a continuación detallamos algunas de las acciones que deberíamos emprender, misma  que se puede enriquecer utilizando solo nuestro sentido común en algunos casos y accediendo a información por internet.

  • Elegir gobernantes que en sus plataformas privilegien un desarrollo sustentable y exigir la implementación de sus promesas
  • Ser partícipe del cambio
  • Exigir un transporte urbano adecuado y hacer uso del mismo
  • Abstenerse del uso del automóvil para trayectos menores de 2 o 3 kilómetros
  • Caminar
  • Hacer uso de la bicicleta no solamente como deporte, sino también para transportarnos a las escuelas o centros de trabajo.
  • Favorecer el consumo local
  • No desperdiciar alimentos
  • Privilegiar el consumo de frutas y verduras y consumir menos carne
  • Producir algunos de nuestros propios vegetales
  • Ser consumidores responsables (preferir productos con menos empaque y/o envoltorios, reducir el uso de bolsas plásticas, utilizar envases retornables, consumir agua en envases reusables).
  • Favorecer el consumo de productos que elaborados de forma ambientalmente responsable
  • Eficientar el uso del automóvil asegurándonos de sus condiciones mecánicas, compartiendo viajes, evitando congestionamientos, etc.
  • Abstenernos de utilizar el automóvil si sabemos que está contaminando
  • Tener el valor civil de denunciar a las autoridades o en redes sociales a algún automovilista que cuyo automóvil circule contaminando
  • Instalar calentadores solares de agua
  • Cambiar nuestros focos convencionales a foco ahorrador o mejor aún LED
  • En temporada de calor ajustar el termostato de la unidad de aire acondicionado a una temperatura no menor de 25 grados centígrados
  • Abstenernos de comprar agua en envases menores de 1 litro
  • Ahorra agua. No la desperdicies y úsala moderadamente, en especial el agua caliente
  • Usar el tendedero
  • Utilizar baterías recargables
  • Reducir, reutilizar, reparar, restaurar y reciclar
  • Cambia tu mentalidad hacia el medio ambiente
  • Busca organizarte para fomentar proyectos de reciclaje, ahorro de agua, limpieza de áreas naturales, reforestación, etc.
  • Promover la educación ambiental en todo los niveles, incluyendo nuestro hogar
  • Capacitarse en temas ambientales y de cambio climático
  • Estar informado respecto a posibles escenarios de clima extremo en nuestra comunidad y las medidas de adaptación a implementarse

Solamente es posible lograr que esta problemática que afecta a todos y cada uno de los que vivimos en la Tierra y que se llama Cambio Climático se revierta o al menos pueda controlarse, si realmente hay un cambio de mentalidad a nivel personal.

Pero sólo mediante la acción colectiva podremos asegurar que nuestros líderes promulguen las políticas estatales y nacionales necesarias para enfrentar una crisis de esta magnitud.

La recompensa de todo esto es que además de permitirnos ahorrar dinero y llevar una vida más saludable, estaremos aportando nuestro grano de arena en la lucha global contra el cambio climático, dándole con ello mejores oportunidades de vida a las futuras generaciones.

El futuro sostenible y próspero que todos queremos y debemos heredar a las generaciones que vienen está todavía a nuestro alcance. Pero para que sea una realidad, tenemos que ¡ACTUAR YA!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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